<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655</id><updated>2011-07-28T09:44:59.823-07:00</updated><category term='ciudad'/><category term='efimero'/><category term='lejano'/><category term='vértigo'/><category term='violencia'/><title type='text'>FRAGMENTADO</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-3662187527484753759</id><published>2009-02-17T10:36:00.000-08:00</published><updated>2009-02-17T10:38:00.753-08:00</updated><title type='text'>LA TRAMA</title><content type='html'>El primer comentario lo escupió mientras jugaba una partida de bolos con sus amigos. Por suerte era su turno y estaba sin compañía, razón por la cual no debió dar explicaciones a nadie, tan sólo hacer el papel de ridículo de espalda a sus competidores. “Me fue casi imposible hallarte, seguí tu ruta durante años, estoy muy emocionada, no sé qué decir…, espero que nos mantengamos en contacto, ¡contame algo de tu vida!”, fue lo primero que vomitó. Cayó sobre la pista de madera y su tiro rodó por la canaleta, provocando la carcajada de sus compañeros. A partir de ese día, las palabras comenzaron a brotar de su boca, ajenas a su voluntad. No pudo frenar el torrente de comentarios, algunos absurdos, carentes de importancia, otros a modo de confesiones, acusaciones y recriminaciones. En la ducha, entre las sábanas, mientras leía, o en la soledad de su cuarto, se divertía escuchando los comentarios de otros, que manaban de su boca como impulsos difíciles de controlar. No le llevó demasiado tiempo anticipar los ataques de incontinencia verbal, debido a las señales que ya conocía de memoria: leve cosquilleo en la boca del estómago, tímidas náuseas brotando desde sus entrañas, un tibio fluido subiendo por el esófago y una pequeña convulsión que desembocaba, segundos después, en una chorrera de confesiones. El problema surgía cuando los síntomas lo encontraban manejando su taxi, en compañía de algún pasajero. En más de una ocasión había tenido que despachar a su cliente en cualquier esquina antes de llegar al destino indicado, justificando a veces urgencias familiares, falta de combustible o insólitos problemas de salud. Cierta vez una anciana decrépita se había negado a abandonar el auto argumentando que tenía derecho a concluir su viaje a pesar de los problemas de salud o lo que fuera que sufriese el conductor, pero acabó por saltar del vehículo cuando escuchó que el chofer blasfemaba en voz alta cómo me gusta revolcarme con vos, qué linda noche pasamos juntos, qué perra linda resultaste ser, cómo me calienta ese corpiño rojo y qué bien saben tus muslos. Le fascinaba escupir historias prohibidas, de amantes fogosos, apasionados, de celos injustificados y locuras de adolescentes. Gozaba en tal forma que llegaba a sentirse parte de esas historias, creyéndose actor principal de aquéllas y excitándose, incluso, hasta con el sonido de su voz. Pero también de sus labios nacían historias oscuras, confesiones de culpas, arrepentimientos, ira, dolor, remordimiento. &lt;br /&gt;Andaba sólo por los callejones, siempre de noche y evitando la luz del día. De vez en cuando subía a su taxi, temeroso de que algún sorpresivo ataque le impidiera cumplir con su trabajo. Sus amigos demoraron en advertir su extraña conducta y su prolongada ausencia, creyendo que andaba noviando con alguna de las tantas mujeres que tenía, pero los vecinos notaron de inmediato su cambio de hábitos, su andar taciturno y su preocupante desidia. Lo creían enfermo y comenzaron a mascullar entre los pasillos del monoblock que el señor del quinto diecisiete andaba en las drogas, había perdido todo su dinero en el casino, su novia se había suicidado o tenía sida. Doña Catalina, del noveno veintinueve, dijo que el muchacho era bipolar, como la presidenta.&lt;br /&gt;Una madrugada, la misma doña Catalina se lo cruzó en el palier del edificio, luego de sacar a pasear su caniche. Tras el saludo de cortesía, subieron juntos al elevador y ni bien éste se puso en marcha, él comenzó a decir que no es prudente hacer el trabajo en la oficina, porque podría quedarse alguien después de hora, y que tal si lo hago con silenciador, no debo olvidarme los guantes, ¿no estará vencida la póliza?, esta mismo noche lo liquido. La vecina descendió espantada del ascensor y, temblando como una hoja, se encerró en su departamento. Al día siguiente hubo una reunión de consorcio extraordinaria para tratar el asunto del psicópata del quinto diecisiete. Tras largas horas de debate, se llegó a la conclusión, casi de madrugada, que había que regar con más frecuencia los jardines del monoblock, porque estaban muy abandonados. &lt;br /&gt;Los ataques continuaron, cada vez con más vehemencia. Creyó que había caído en manos de un espíritu burlón, o que un demonio se había apoderado de su alma. Recordó que la Abuela Coca andaba siempre sonámbula, en camisón y hablando sola por los pasillos; temió acabar como ella, creyendo que el verdulero de la esquina era la reencarnación de Juan Manuel de Rosas y que en su cámara frigorífica descansaban las cabezas de aquellos traidores que la Mazorca había decapitado. Poco duró su temor, pues comprendió que no estaba loco, sino poseído. Además, era evidente que tenía un don, inútil e incómodo, es cierto, pero don al fin. No obstante decidió continuar con su vida normal, tratando de no modificar sus costumbres. Aprendió a convivir con las frases, insultos, confesiones y comentarios de los espíritus que su alma poseía. Pensó que jamás se atrevería a contarle nada a nadie, pero la idea de convivir con aquello hasta el día de su muerte lo atormentó. Una noche de angustia, soledad y alcohol en exceso decidió confesarle su secreto a Pamela. Entre juegos eróticos, respiraciones entrecortadas y aullidos de gato, se dispuso a contarle toda su verdad, pero no pudo más que ser la voz de una de las tantas mujeres que convivían en su cabeza, y terminó por decir, en medio del acto sexual, qué lindos que están tus pectorales, pero qué maravilloso cuerpo de futbolista, cuántos pelos tiene tu pecho, ¡qué pedazo de macho sos! Regresó desnudo a su casa y por la bofetada que se ligó, comprendió que se llevaría el secreto a la tumba. &lt;br /&gt;Con el correr de los meses se volvió aun más solitario. “Ahí va el ermitaño del quinto diecisiete”, lo señalaban sus vecinos desde lejos. Trataban de evitar todo tipo de contacto y le quitaron hasta el saludo, creyendo que tenía una enfermedad contagiosa. El, a su vez, dejó de frecuentar el club, el cabaret, los billares y el café de la esquina. Sus amigos se cansaron de llamarlo y decidieron ir a visitarlo, pero jamás daban con su paradero. Dejaron de buscarlo, y él dejó de encontrarlos. Se movía siempre por las sombras, de madrugada, andando en puntas de pie, desplazándose con sigilo, transitando los barrios bajos, hasta que amanecía y entonces regresaba a las penumbras de su departamento. Ya ni siquiera hablaba con nadie y rara vez salía a trabajar. Evitaba acercarse a las personas, porque toda conversación con terceros desembocaba en golpizas, carterazos, denuncias o zapatazos. Optó por callar para siempre, no hablar por voluntad propia sino dedicarse a escuchar los comentarios y confesiones de otros que brotaban de su boca, sin importar día ni horario. Supo de historias emotivas y aberrantes, de enamoramientos, desencuentros, reconciliaciones, muertes por encargo, nacimientos, enfermedades y milagros, pero se olvidó de su vida, de sus mujeres y amigos, de su trabajo, de sus escapadas al hipódromo, de todo lo que alguna vez había sido. Leyó durante mucho tiempo, estudio sobre distintas corrientes esotéricas y probó cuanto pudo: hechizos, pócimas, exorcistas, brujerías, magia negra. Las voces continuaron con él, no así su dinero. Se recluyó en su monoambiente, cerró las puertas y ventanas, bajó las persianas y se dedicó a grabar lo que decía. Así pasó días enteros, sucio, desamparado, alucinado y sin contacto con el mundo exterior, entre libros, anotaciones, parlantes, reproductores y auriculares. Grababa los comentarios y luego los transcribía, uno por uno, a pequeños cuadernos y anotadores. Su habitación se fue llenando de papeles, montañas de papeles sobre la cama, el escritorio, el baño y la cocina. En cada papel había una frase, y en cada frase una historia. Cuando notó que vivía en un caos y que era casi imposible moverse entre tanto papelerío, se le ocurrió hacer un catálogo de frases, tratando de hallar un significado común que le permitiera alcanzar un orden determinado. Arrinconó todo su mobiliario (el escritorio, el sofá cama y la pequeña biblioteca) contra una esquina y pegó las anotaciones seleccionadas sobre la superficie de una de las paredes del ambiente. “Cada vez falta menos, la verdad estará delante de tus ojos, no desaproveches la oportunidad” repetía como un loro mientras pegaba los últimos escritos. Al cabo de unas horas culminó su tarea. Se alejó unos pasos y contempló ese extraño muro de anotaciones. Lo miró fijo durante un tiempo que no pudo precisar, hasta que la vista se le comenzó a nublar y pudo advertir que ciertos fragmentos de texto sobresalían del resto. Habían sido escritos con trazos de tinta más fuertes, los cuales, enlazados fuera de contexto, componían la siguiente oración: tásese al matar. No comprendió a qué se refería hasta que adivinó, infinitas horas después, lo que se escondía detrás de aquel anagrama. &lt;br /&gt;“Esta es la trama… Sé que pronto saldré de este infierno”, pensó con regocijo, mientras la joven de uniforme celeste le secaba la baba y le ofrecía otra pastillita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-3662187527484753759?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/3662187527484753759/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=3662187527484753759' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/3662187527484753759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/3662187527484753759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2009/02/la-trama_17.html' title='LA TRAMA'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-768323206786387539</id><published>2009-01-14T10:01:00.000-08:00</published><updated>2009-01-14T10:12:47.208-08:00</updated><title type='text'>EL VIAJE</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en&lt;br /&gt;buscar nuevos caminos, sino en tener nuevos ojos”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;                                                        &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Marcel Proust&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es extraño. El fenómeno sucede siempre del mismo modo, bajo las mismas circunstancias; sin embargo, no deja de sorprenderme. Es algo que vengo padeciendo desde el show que brindamos en el sucio bodegón de Congreso. Recuerdo la palidez de mi rostro reflejado en las esquirlas de aquel espejo astillado: los ojos desorbitados, las manos temblorosas sobre mi cabeza, la mandíbula titubeante. Pánico. Esa fue la sensación que tuve en el baño de aquel sótano, hará cosa de uno, dos o tres años (el tiempo no es tiempo a partir de aquella noche). El primer &lt;span style="font-style:italic;"&gt;viaje&lt;/span&gt; me sorprendió sobre el escenario de El Galpón, un recinto de mala fama que su dueño insistía en llamar “Centro Cultural”. Era el debut de la banda de rock que había formado con tres de mis amigos. Nos habíamos preparado durante más de un año de estudio y trabajo en equipo. Estaba todo listo para la presentación del grupo. Ya habíamos superado (no sin muchos sobresaltos) la prueba de sonido. Unas cincuenta o sesenta personas se disputaban las pocas mesas disponibles que había en el salón. Era verano. El calor que ingresaba desde la calle se mezclaba con el humo del cigarrillo, el olor a alcohol y el sudor de los cuerpos encimados. Aguardábamos en un depósito de bebidas al cual se ingresaba por una puerta lateral y que conducía, a su vez, al escenario. Sobre un cajón de cervezas colgaba un cartel que decía “camarín”. Afinábamos los instrumentos por última vez. Yo sostenía mi guitarra con firmeza. Una cierta tensión se apoderaba de mí y no podía pensar en otra cosa que no fuera en los primeros acordes que debía tocar. Llegó la hora indicada y subimos al escenario. Lo último que recuerdo no fue una imagen visual, sino auditiva: el ostinato que me tocaba ejecutar se mezclaba con los acordes de la otra guitarra y se fundía a la perfección sobre las pesadas notas del bajo, que a su vez completaba el sonido con los certeros golpes del bombo de la batería. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Éxodo&lt;/span&gt;, el primer tema que tocábamos en vivo, ya sonaba en la sala. Después de eso, nada. O mejor dicho, todo. &lt;br /&gt;El resplandor duró una milésima de segundo. Fue casi imperceptible, pero me significó una eternidad. Fue imposible comprender lo que estaba sucediendo, porque ni siquiera tuve tiempo de pensar en algo. De pronto, estaba parado frente a una ventana, dentro de una habitación bastante deteriorada. Una tierna brisa acariciaba mi rostro. Delante de mí, un manto de arena se extendía a lo largo del paisaje hasta desembocar en un mar verde. Intensas olas oscilaban de aquí para allá y luego morían al chocar contra un gran acantilado. A lo lejos, una pequeña figura se deslizaba lentamente sobre el agua. Daba la impresión de ser una persona, pero el continuo movimiento de las olas, y una pequeña cortina de niebla, dificultaban la visión. Yo permanecía inmóvil, sólo frente a la ventana. Sabía que estaba allí, en ese extraño cuarto, observando la playa y lo poco que en ella había. Pero desconocía que en realidad estaba en otro lado, tocando frente a un público determinado, como parte de una agrupación, portando una guitarra y brindando un show musical. Me sentía anestesiado, como en estado vegetativo, pero a la vez consciente del espacio que ocupaba. Ningún sonido perturbaba la imagen, lo cual me llamaba bastante la atención. Estaba en trance, obnubilado por las imágenes que tenía en frente, y por lo extraño de la situación. Sin embargo, lo único que deseaba en ese momento era tratar de averiguar qué era lo que se movía sobre el agua, mar adentro. Supe, tras un gran esfuerzo visual, que aquella figura era un anciano. Primero lo contemplé de lejos. Luego la imagen se fue acercando de manera gradual (mis ojos parecían la lente de una cámara fotográfica), hasta que al fin pude ver de cerca al viejo, que nadaba hacia las profundidades del mar. Sus facciones me recordaban a alguien muy conocido, a alguien que alguna vez había visto, o con el cual había tenido una relación muy profunda. De pronto, el resplandor otra vez. Desperté junto al escenario, entre amigos, familiares y personas desconocidas que apoyaban sus manos sobre mis hombros y decían: “Qué buen recital, che”. “Qué bien suenan, loco, ¿hace mucho que tocan juntos?”. “Me encantó la música del tema ese que suena la-lára-la-lalá… Tiene una onda The Who, ¿puede ser?”. Yo no entendía (ni recordaba) nada. Estaba asustado, me temblaban las piernas y parecía languidecer. Salí como pude del tumulto y me dirigí hacia el baño. No se cómo, ni en qué condiciones, llegué esa noche a mi casa. Durante los dos días siguientes no salí de mi habitación. Me encerré allí, tratando de hallar una explicación (primero lógica y luego metafísica) a lo que me había pasado. ¿Había realmente tocado con mis compañeros de banda? ¿Cómo había llegado a esa habitación frente al mar? ¿Qué significaba todo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;aquello&lt;/span&gt;? ¿Qué había sucedido durante el recital? ¿Cómo me habría comportado sobre el escenario? ¿Había sido, acaso, víctima de un viaje espiritual, un pasaje al más allá? ¿Me estaría volviendo loco? Nada tenía razón de ser. Nada se explicaba por sí mismo, y cuanto más me interrogaba, menos sabía. Empecé a llamar a las personas que habían ido a verme esa noche. Todos coincidían en sus discursos: el show había sido magnífico, y yo había estado ahí, como todos los integrantes de la banda. Pero nada de eso estaba en mi memoria.&lt;br /&gt;Poco a poco me fui integrando a la vida cotidiana, tratando de olvidar (en vano) ese traumático suceso. Pero llegaría el turno de la segunda presentación... Aquella vez, en un bar ubicado sobre la avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano. De nuevo los nervios, la prueba de sonido, la gente ocupando las mesas, la tensión previa al show, las luces sobre el escenario, las primeras notas articuladas y… ¡el resplandor! Volví a estar parado en el centro del mismo cuarto deteriorado (ahora observaba con más atención sus paredes, maltratadas por la humedad). Frente a mí se encontraba la ventana, pero a diferencia de la primera vez, el paisaje que entregaba su vista no era el de una playa, sino otra habitación, un tanto más luminosa y arreglada que la que yo ocupaba. Dentro de ella, un hombre canoso, de unos cincuenta años, sentado sobre un sillón de cuero negro, frente a un típico escritorio de oficina. El sujeto hacía cuentas con una calculadora, mientras chequeaba datos y tomaba notas sobre lo que parecía ser un libro de actas. Su semblante me parecía familiar, al igual que el del anciano de la primera aparición; pero así y todo no lograba descubrir su identidad. Sobre una de las paredes colgaba un diploma en el cual se alcanzaba a leer: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Contador Público Nacional&lt;/span&gt;. Quise calibrar mi vista para poder ver el apellido de aquella persona, pero algo me lo impidió. Un fuerte impulso me sacudió las extremidades, viéndome brutalmente atraído por la ventana, que se encontraba abierta de par en par. Alcé mi brazo, extendí mi mano hacia la abertura y cuando quise cruzar la línea que marcaba el límite entre ambas habitaciones, una fuerte convulsión, seguida de un incandescente destello de luz, me sacudió por completo. Desperté a un lado del escenario, frente a un grupo de amigos, familiares y personas desconocidas, que coreaban las frases de siempre, recitadas como un cuento después de cada presentación. “¡Otra vez!”, pensé, atemorizado. Volví a esquivar las felicitaciones y los abrazos, y me fui como pude a mi casa. &lt;br /&gt;Luego de esa segunda experiencia visité un psicólogo, quien luego me envió a un psiquiatra, quien a su vez intentó hacerme firmar unos papeles. No busqué más ayuda. Me resigné, de a poco, a callar mi condición, y a dejar que las cosas siguieran su curso. Disfrutaba los ensayos con mis compañeros de banda, planificábamos los shows del año, festejábamos los logros obtenidos y yo seguía trabajando en lo mío, como si nada raro me sucediera. Pero sabía que no era así, que estaba atrapado bajo los efectos de un fenómeno sobrenatural, insólito, inexplicable. ¿Cómo podía estar una persona en dos lugares al mismo tiempo? ¿Qué significaban para mí las figuras que se me revelaban en esos extraños &lt;span style="font-style:italic;"&gt;viajes&lt;/span&gt;? Tuve que aceptar, obligado por la reiteración de los sucesos, que las cosas no cambiarían. &lt;br /&gt;Pasados los meses, había tocado en bares, restaurantes, centros culturales, salones, eventos privados, peñas y hospitales (incluso hasta en lugares al aire libre: parques, campos y clubes de fútbol). De todos ellos no recordaba una sola nota articulada, ni siquiera el inicio o final de cada función. Sí, por el contrario, podía recitar de memoria cada uno de los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;viajes&lt;/span&gt; al otro lado de mi realidad, que se precipitaban en mi vida ni bien subía a un escenario. Después de cada resplandor, y detrás de esa misteriosa ventana, también pude ver: un adulto comprando una casa, un hombre paseando a sus hijos por el parque, un futbolista alzando un trofeo ante miles de espectadores; un muchacho al volante de su primer automóvil, un joven besando apasionadamente a su novia, un adolescente bebiendo con sus amigos, un niño cursando sus primeros días de escuela primaria, otro niño jugando en el jardín de lo de su abuela, y hasta un bebé escapando a las cucharadas de sopa que sus padres le obligaban a beber. En cada revelación había un factor común: la familiaridad con aquellos personajes, la sensación de saber y sentirse parte de la vida de cada uno de ellos, pero a la vez desconocer sus identidades. Otra peculiaridad residía en que cada regreso a mi vida normal se daba ni bien trataba de cruzar la línea que separaba la deteriorada habitación de las imágenes que frente a mí se proyectaban. Bastaba con que extendiera mi brazo y tocara la ventana para que apareciera a un costado del escenario, soportando los aburridos comentarios de quienes me felicitaban por una actuación que yo jamás había tenido el placer de disfrutar. Así pasaron los meses, y luego los años, repitiéndome en ese espejo de realidades que poco a poco fueron ganando mi condescendencia.&lt;br /&gt;Todo cambió la noche en que comprendí lo que estaba sucediendo. Había algo en mi subconsciente que me negaba la verdad (o por lo menos, la verdad que aquellas revelaciones pretendían mostrar), por eso demoré tanto en entender sus designios. Todos los personajes, los caracteres que se mostraban detrás de esa ventana, eran parte de mí. El tiempo, mediante vaya a saber qué vulgar hechizo, jugaba con mi pasado, mi presente y mi futuro, mostrándomelo sin tapujos, evidenciando mi historia ante mis propios ojos. Todos eran yo, en distintas etapas de mi vida. Me veía y no me reconocía. Me cristalizaba, también, en sueños de lo que quería ser: padre, contador, novio, marido, futbolista, burgués. Aquella noche divisé, detrás de la ventana, a un hombre sentado frente a una computadora. Trataba de darle el giro adecuado a una historia cuyo final no encontraba desde hacía muchos años. Su fisonomía era idéntica a la mía. Entonces no lo dudé: crucé con decisión el umbral, atravesé primero un brazo, luego el otro, después la cabeza, los hombros, y me lancé por fin de cuerpo entero hacia el otro lado de la ventana, hasta sentir el destello de luz, el chispazo que me escupió a una casa como la que habito mientras escribo estas líneas. &lt;br /&gt;De vez en cuando, mientras me pierdo en lo más profundo de alguno de mis relatos, siento venir el impacto del resplandor. Es entonces cuando aparezco sobre un escenario, ante cincuenta o sesenta personas que me ven tocar la guitarra junto a mi banda de rock. Disfruto de cada recital como si nunca me hubiera subido a un escenario, y creo que al fin, allí, he encontrado mi vocación, mi verdadero lugar en el mundo. Pero aquello no suele durar demasiado. Cada vez que termina un show regreso de un fogonazo a estar frente a la pantalla en blanco de mi computadora, pensando en el inicio de una nueva ficción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-768323206786387539?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/768323206786387539/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=768323206786387539' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/768323206786387539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/768323206786387539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2009/01/el-viaje.html' title='EL VIAJE'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-7082801156953195056</id><published>2009-01-06T16:11:00.000-08:00</published><updated>2009-01-06T16:13:58.372-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='violencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciudad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vértigo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='efimero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lejano'/><title type='text'>LEJANO</title><content type='html'>Acelero. No sé cómo ni por qué, pero lo hago. Sigo al resto y copio sus movimientos (fugaces, torpes, exagerados), como si fuera en busca de algo que se dispersa. Todo se escapa mientras camino. Transito las calles desesperado, urgido por alcanzar un límite que no existe. Veloz, apremiado por las circunstancias, aligero mi ritmo. Me lanzo a un abismo de asfalto y concreto. Soy parte del caos y me atrevo a gozarlo. Disfruto del vértigo, sintiendo el encanto de huir por placer, sólo por saber que nunca llegaré a tiempo. Siempre será tarde; es algo certero, inevitable. Me precipito. Tiendo a correr, en una carrera contra mí mismo. Me persigo; sin tregua, sin control. No existe la pausa, ni todo lo que implique un descanso. No hay antes, sino después. Todo es efímero. El tiempo es cristal, la vida apenas un lapso. Me desgarro (por fuera, por dentro) y compito, desenfrenado, por una mejor posición. Me ubico entre las masas y me aferro al metal, convertido en pasamanos. Soy baldosa, sudor y ganado, siempre esquilado por el reloj. Me violento, me violentan. La ciudad es así: no hay espacio para la duda, sólo prisa y movimiento continuos. No hay ternura, sino locura y enajenación. Me repito. Las calles y avenidas se anegan en voces. No hay rostros, sólo carteles. No hay silencio, sólo bullicio. Hay primacía, conflictos y discusiones. No hay pensamiento. La nada se viste de todo, y el vacío se convierte en norma. Me reprimo. Circulo perdido y aislado de mi conciencia. Me alieno. Sobran imágenes, vehículos, estruendos y promociones. No hay soledad. El aire es oscuro y espeso. Todo es poluto, gris. No hay matices ni colorido. El sentimiento es pecado, la prepotencia una ley. Todo es exceso. Me fulguro. Resplandezco en la oscuridad. Intento la grieta que me lleve a otros rumbos, pero vuelvo a caer. Y acelero. Dejándome llevar, sin oponer resistencia, al lugar común de mis días y noches. Lejos, muy lejos de mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-7082801156953195056?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/7082801156953195056/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=7082801156953195056' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/7082801156953195056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/7082801156953195056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2009/01/lejano.html' title='LEJANO'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-81526147114037227</id><published>2008-05-15T17:21:00.000-07:00</published><updated>2008-05-15T17:25:26.760-07:00</updated><title type='text'>PERO EL AMOR...</title><content type='html'>La ciudad se diluye bajo una cortina de humo.&lt;br /&gt;El fuego avanza; inerte, amenazante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazan las brasas el sin razón de nuestro presente.&lt;br /&gt;Despierta en mí una lucha incandescente y voraz,&lt;br /&gt;capaz de incendiarlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el amor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hollín se potencia y lo nubla todo.&lt;br /&gt;La imagen se opaca a través de tus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Circundan mis lágrimas un pasado incierto y ausente.&lt;br /&gt;Y juego a pensar que es sólo un juego nomás,&lt;br /&gt;incapaz de creerlo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el temor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje se tiñe de un gris casi negro.&lt;br /&gt;El sol resplandece; de noche, de día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esconden las hojas un otoño falso e irreal.&lt;br /&gt;Renace en mi ser una disputa incongruente,&lt;br /&gt;ríspida o trivial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el amor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor es, en fin, el fuego que me reanima.&lt;br /&gt;Cuando afuera el humo se roba la escena,&lt;br /&gt;y tus ojos me abrazan al despertar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-81526147114037227?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/81526147114037227/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=81526147114037227' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/81526147114037227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/81526147114037227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2008/05/pero-el-amor.html' title='PERO EL AMOR...'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-8415071915633407003</id><published>2007-06-14T07:41:00.000-07:00</published><updated>2007-06-14T07:58:02.792-07:00</updated><title type='text'>CALLE CORRIENTES</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/RnFXXeDY__I/AAAAAAAAAAM/mI7DAeR_I1A/s1600-h/corrientesimagen.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075934315739152370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/RnFXXeDY__I/AAAAAAAAAAM/mI7DAeR_I1A/s320/corrientesimagen.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella es la dueña de todas las miradas, la razón de tanto revuelo y el desvelo de sus transeúntes; de tantas historias que duermen en sus carteles, en sus rincones, en sus secretos pasajes y en sus cafés, podría escribirse el manual típico de la vida porteña. Transitar su ruta es caminar el olvido, la desazón o la nostalgia de un tango reñido; puede ser eso o todo lo contrario: puede ser luz de farola, Giralda, 2x4, teatro, cine, cyber o cabaret, y sigue siendo la misma. Sospecho que el tiempo jamás pasó (ni posó) para ella, adecuando a su historia el mito de la eternidad: la noche agitada que se repite al unísono pasados los años, las vidas, los personajes, las muertes y las anécdotas faranduleras. La camino como si nada, la circundo entre sus fantasmas, sus logos, sus misterios y sus letreros, entre las luces fosforescentes y las modas extravagantes, entre los flashes incandescentes que iluminan su grandilocuente fachada, y la presiento mía desde un principio, como si fuese parte de un todo que se repite (y me repite), a lo largo de un viaje a lo insulso de nuestra existencia. Sus frívolas sendas, sus ardientes licores, sus ignotos amores y sus añejos sabores nos llevan al epicentro y luego al desemboque de nuestras desdichas: el Bajo, allí donde el río siempre supo de plata, de aduana o de corrupción, allí donde nos reconocemos como tales, y nos dejamos seducir, en la afluencia de sus vicisitudes, al influjo de su hipnótica apariencia. No en vano te llaman calle, Corrientes, cuando siempre has sido avenida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-8415071915633407003?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/8415071915633407003/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=8415071915633407003' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/8415071915633407003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/8415071915633407003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2007/06/calle-corrientes.html' title='CALLE CORRIENTES'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/RnFXXeDY__I/AAAAAAAAAAM/mI7DAeR_I1A/s72-c/corrientesimagen.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-116475592737733559</id><published>2006-11-28T14:56:00.000-08:00</published><updated>2006-12-29T12:16:12.930-08:00</updated><title type='text'>DIFAMADA VERSION (canción)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3822/3500/1600/144470/cuadropao.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3822/3500/320/542298/cuadropao.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3822/3500/1600/595690/ivan%20singing.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3822/3500/1600/267584/Ivan%20II.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/3822/3500/1600/748761/Iv??n"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Siento que dando vueltas voy volviendo&lt;br /&gt;siempre al mismo lugar donde empecé.&lt;br /&gt;siento que estoy muriendo y que mañana es como ayer,&lt;br /&gt;(otra vez!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento que estoy flotando en una nube&lt;br /&gt;y que el cielo no es gris como pensé,&lt;br /&gt;veo que es mas oscuro de lo que imaginé&lt;br /&gt;(tal vez)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El infiero es actual y novedoso:&lt;br /&gt;esos tipos lastiman sin piedad,&lt;br /&gt;manipulan tu mente, tu vida y tu razón&lt;br /&gt;(oh no!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas manos describen las ficticias&lt;br /&gt;realidades que suelen divulgar&lt;br /&gt;rebosantes de miedo, paranoia y vanidad&lt;br /&gt;(teatral)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento que también soy un pasajero&lt;br /&gt;de este tren que he tomado y sin querer&lt;br /&gt;he sabido de todo lo que me han de imponer,&lt;br /&gt;ya ves:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;atentados, principios inmorales&lt;br /&gt;obsecuentes del miedo y del terror,&lt;br /&gt;arquetipos del odio, artimañas sin razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidades opacas invisibles&lt;br /&gt;incunables de hoy,&lt;br /&gt;majestuosas virtudes del engaño.&lt;br /&gt;Difamada versión!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mentira ha ensuciado sus conciencias,&lt;br /&gt;utopías emergen de su voz,&lt;br /&gt;piensan lo que transmiten &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;y callan lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;La mentira ha ensuciado tu conciencia.&lt;br /&gt;esperanzas utópicas por hoy,&lt;br /&gt;piensan lo que transmiten:&lt;br /&gt;Difamada versión!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-116475592737733559?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/116475592737733559/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=116475592737733559' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/116475592737733559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/116475592737733559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/11/difamada-version-cancin.html' title='DIFAMADA VERSION (canción)'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-116372254532288796</id><published>2006-11-16T16:10:00.000-08:00</published><updated>2006-11-16T16:15:45.330-08:00</updated><title type='text'>OSTINATO</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/1600/escher.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/320/escher.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El contrapunto surge, crece y se ramifica entre nosotros semejando un modelo de ficción que carece de lógica; pero no. La disonancia entre castas existe, y la solución está allí, al alcance de tus ojos, labios o manos; pero entretienen tus sentidos con falsas cadencias que ignoran el conflicto, convirtiéndolo en moda, ranking o cacerola. La carencia de ideas no es la causa de nuestros lamentos, sino su vil consecuencia. La melodía es banal, monofónica e insustancial, pero es la que suena en las radios. El &lt;em&gt;minute to minute&lt;/em&gt; arrasó con todo, borrando el pasado y rescribiendo el futuro, cristalizando un presente de &lt;em&gt;ringtones&lt;/em&gt; y efímeras modas, alterando escalas, matices y texturas. Solemos oír el motivo que se reitera: una y mil veces resuena en nuestras cabezas, pero la causa más "nazarena" subyace nuestra conciencia.&lt;br /&gt;Debemos pues, aceptar lo lamentable de nuestra especie: la ignorancia y la pereza intelectual son el tesoro de los más aptos que editan e iteran este nefasto ostinato.&lt;br /&gt;Sólo la idea de intentar algo nuevo alimenta nuestra esperanza. En algún punto, romper la estructura modulando a otros rumbos, explorando nuevas tonalidades (tensas, excéntricas y poco superficiales) tiende a justificar nuestra travesía.&lt;br /&gt;Jamás podrán sitiar nuestras melodías, seremos música ante la pauta que asupicia este ruido e ideas ante el colectivo letargo creativo.&lt;br /&gt;Inquietas e internas pasiones formarán nuestro acorde: las notas caerán donde quieran (y como quieran) enhebrando la nueva armonía. Llenar los espacios vacíos, latiendo al compás de nuestra conciencia, será nuestro mayor desafío.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-116372254532288796?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/116372254532288796/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=116372254532288796' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/116372254532288796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/116372254532288796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/11/ostinato_16.html' title='OSTINATO'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-116070021611780129</id><published>2006-10-12T17:31:00.000-07:00</published><updated>2006-10-12T17:43:36.130-07:00</updated><title type='text'>ESTE ASUNTO ES NUESTRO (AHORA Y PARA SIEMPRE)</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/1600/PR.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/320/PR.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El contacto aparenta ser audio-visual, pero es sólo una fachada. Significa algo más que un estallido sentimental (o en todo caso, musical); es un choque con otra realidad, con un sub-mundo que ya nos pertence desde el primer acorde o la primer frase que llegó a nuestros oídos. Y entonces la espera ya no lo es, y los primeros acordes pulverizan la adrenalina acumulada durante las infinitas horas que fuimos y vinimos, alrededor del reloj (y de nuestro estado de ánimo), buscando una explicación racional a tanta pasión: a ese No! que nos reinvindica como seres libres, conscientes y en contra del &lt;em&gt;establishment&lt;/em&gt; que nos sueña idiotas y malcriados. Pero nosotros no lo soñamos: lo vivimos, lo escuchamos, lo leemos… y lo cantamos. Entonces salen ellos a escena los impulsores de nuestro discurso, y nos hacen saber que existe otro camino, otras grietas por las cuales escapar a la locura mediática y la moda farandulera: a aquel mundo que no queremos (ni debemos) soportar, por más “superlógica” que deseen imponernos, desde los satélites espías y las divinas TV Führer que adornan nuestras pantallas y ruedan cine de terror. Nos dejamos llevar, miramos al cielo, apretamos el puño y recuperamos nuestros juguetes, nuestra inocencia perdida que se revela y reactiva en cada nota o en cada solo del “cielo” que nos cautiva desde allí arriba, desde lo más alto del escenario, acompañado por esa voz que ya reconocemos como propia, como la voz de nuestra conciencia. El rock maravilla para este mundo tan mundano e injusto, aquel sentimiento que nos libera de la opresión (aunque dure lo que un compás, una canción o un show) y que nos acerca a otra cosmovisión, otro modo de pensar y vivir en esta vieja cultura frita.&lt;br /&gt;Pero lo nuestro es acá, ahora y para siempre: no nos pagan con promesas, no nos compran con mentiras ni nos vencen en el pensamiento, alzamos los puños y reivindicamos a Patricio, y a todo lo que su corte (nuestra corte) pueda aludir. Entonces soñamos, vivimos, despertamos y encendemos nuestros deseos, recuperando nuestros tesoros y soplando brasas en nuestros corazones, tan sólo por oponerse a la paradoja de que todo es igual, incluso hasta lograr que nuestros oídos sangren rock, o esperanza en la desesperanza, o luz en la oscuridad, o libertad en la ciudad, o…&lt;br /&gt;Saltamos, gritamos, cantamos, manifestamos nuestro mundo: redondo, onírico y de ricota, en un tiempo y espacio que nos supimos crear y nos pertenece, burlándonos de lo que semeja real, bañando culpas y secando errores de un pasado que no debemos olvidar ni repetir, aunque el dogma real y sus robocops de Detroit se obstinen en demostrarnos, día a día (y “minuto a minuto”) todo lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algo de ésto puede explicarse el desatino de nuestra tribu (y de nuestra calle): nuestros peligros, afortunadamente, son muy sensatos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-116070021611780129?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/116070021611780129/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=116070021611780129' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/116070021611780129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/116070021611780129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/10/este-asunto-es-nuestro-ahora-y-para.html' title='ESTE ASUNTO ES NUESTRO (AHORA Y PARA SIEMPRE)'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115940359420648093</id><published>2006-09-27T17:13:00.000-07:00</published><updated>2006-09-27T17:33:14.306-07:00</updated><title type='text'>CELEBREN SU FIN</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/1600/corrupcion.1.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/320/corrupcion.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/1600/corrupcion.0.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/1600/corrupcion.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;bajo el oscuro letargo &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;del rey del &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;espanto&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;aquel estribillo &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;copioso calló,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;mientras algunos maquillan &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;su cruel &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;desencanto &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;nosotros (los otros) &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sangramos &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;dolor&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;engrudos en bancas que &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;amasan sin &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;miedo &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;las almas de &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;aquellos que venden &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;su honor,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;cadencias siniestras de &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;un angel &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;plebeyo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que al sol de una &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;coima la noche &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sembró&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;con tu grosera avaricia &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;y codicia &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;propicia&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;bailaste en el limbo, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que loca &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ambición!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;pensar que del norte &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;llegaban las &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;gracias&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;a un nuevo monarca que &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ahogaba este &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;mar&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;profano y nefasto, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;como tus negocios!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;torrente idecente &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;de lujo &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sabor,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ostentas el germen &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;de tus incipientes&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;poderes de loco &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que un pueblo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;no vio&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;patilla caudilla y &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;estirpe de gaucho,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;tu mas-cara &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;dura: &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;como el &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;corazón,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;con suma elegancia y &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;corrupta avaricia&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;forjaste el destino de &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;un pueblo &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;sin sol&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ya ven todo llega, no &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;pierdan cuidado,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;y siéntense &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;a un lado, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;celebren su fin;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;el lago es profundo, y &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;la noche esta fresca,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;y aquella injusticia &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;va pronto a &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;morir&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(va pronto a su fin)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115940359420648093?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115940359420648093/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115940359420648093' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115940359420648093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115940359420648093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/09/celebren-su-fin.html' title='CELEBREN SU FIN'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115774203537549425</id><published>2006-09-08T11:33:00.000-07:00</published><updated>2007-06-21T14:13:31.339-07:00</updated><title type='text'>ESPERANDO EL MILAGRO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Gruesas gotas de lluvia caían sobre su ser. El agua le impedía pensar, y un frío cruel lo paralizaba en cuerpo y alma. El viento, impredecible y voraz, amagaba con llevarse la triste morada, el refugio cubierto de mantas y sábanas sucias que albergaban lo único que podía considerar propio: su alma en pena. Nadie lo vio acomodarse en el charco de agua cuando el efímero relámpago anticipó, quizás, el trueno más potente que ningún oído hubiese jamás percibido. Todos (y digo todos por llamarnos de algún modo, porque en realidad no éramos más de cinco los inadaptados que yirábamos por las inhóspitas calles porteñas aquel ocaso invernal) pasamos delante de él. Muchos lo percibimos, casi hasta con desprecio, recordándolo como un objeto o un aspecto del paisaje que durante aquellos días solíamos observar. Nadie se detuvo ni apaciguó su marcha, todos seguimos hacia la misma esquina en donde nos reuníamos cada siete, cinco o tres días (según la instancia y las circunstancias del juego). Lo recuerdo nítidamente, apenas como un reflejo que emergía de entre las baldosas y los apurados pasos de los transeúntes, intentando escapar a una realidad que no le era ajena a ninguno de nosotros. A decir verdad, apenas podría construir una simple descripción de su fisonomía (no muy alto, joven, morocho y bastante delgado), pero aún así estaría incurriendo en un despropósito, teniendo en cuenta lo poco que significaba para mí, y la escasa atención que le prestábamos a aquel muchacho que la vida (quién más sino) había castigado injustamente. Por aquellos días la vista se obnubilaba, todo carecía de sentido y los pensamientos cedían terreno a los impulsos sentimentales; ningún asunto merecía real atención, por delicado o simple que fuera, y las circunstancias que de todo hecho se desprendieran, dependían de las veintidós almas que gobernaban nuestras voluntades. La pasión, esa imperante e irracional forma de expresión humana, dejaba leerse en el rostro y los sentimientos de un mundo que se agolpaba frente a los televisores, proyectaba los goles y las jugadas en la voz de los relatores radiales o estudiaba, metódica y paulatinamente, los resultados online. Yo era de los que gustaban pararse frente al ventanal de una casa de electrodomésticos y seguir los cotejos de nuestra selección junto a los mismos de siempre, compartiendo los sufrimientos o alegrías de algún balón estrellado en el travesaño, un gol festejado en el momento menos esperado, un penal cobrado a favor o, en el peor de los casos, un gol sufrido en el último instante de juego.Aquella mañana era la final del mundial, siendo todo debidamente magnificado. Se jugaba frente al conjunto brasileño: el enemigo número uno, el rival a vencer. Los nervios acompañaron como durante todos los partidos, desde la fase inicial hasta la última instancia, pasando por los octavos, cuartos y la sufrida semifinal. Todos éramos conscientes de lo importante que dicho evento significaba para el país (cualquier duda quedaba disipada al advertir la envergadura que los medios locales e internacionales le daban al suceso), y estábamos adecuadamente al tanto de las modificaciones y las declaraciones de cada uno de los jugadores que disputarían el tan ansiado partido. Recuerdo (no creo poder asegurarlo) que me vestí del mismo modo en que lo venía haciendo, para continuar con la cábala. Ni siquiera importó el torrencial que los oscuros nubarrones predecían desde la ventana de la habitación que me veía partir. Encaré con decisión la puerta del petit hotel de la calle Maipú y me dirigí a la esquina predeterminada, a la vidriera donde me esperaban, más que nunca, los cinco compañeros de aventuras mundialistas. Esa gris tarde de junio casi lo vi. Sentí una inquieta necesidad de acercarme, tenderle una mano, ofrecerle una moneda, preguntarle si necesitaba una ayuda, una palabra, un gesto, una mirada, algo de mí; pero no. Todos pasamos a un costado suyo, esquivando los charcos de agua y silbando nuestra bronca por las pésimas condiciones climáticas que opacaban la fiesta que, en una de esas, pronto estaríamos festejando. El seguía allí, resignado ante el chorro (ya casi catarata) de agua que empapaba su torso semidesnudo y que provenía de una de las ventanas del banco de capitales extranjeros que lo cobijaba durante gran parte del día. Llevaba en una mano la estampa de la virgen de Luján que su difunta madre alguna vez le había obsequiado, y en la otra una pequeña radio que había rescatado en una de sus tantas cartoneadas. Esperaba el inicio, la salida de los equipos, las polémicas, los riesgos, los goles. Esperaba el milagro, como todos nosotros.Y entonces sucedió: gol de Argentina. Gritos, locura, euforia, desahogo. Apenas lo vi cruzando la calle, los ojos brillantes y la expresión de niño con juguete nuevo: la frescura e inocencia de una vida que poco tenía para festejar; el frenesí por unos cuantos minutos de satisfacción que su triste realidad no le podía ofrecer. El abrazo duró una vida, casi tan largo como la brecha social que nos separaba. Yo no fui yo, ni él fue quien era. Fuimos nosotros un pueblo entero, una nación de emociones y fantasías consumadas. Luego el final del partido, y Argentina campeón del mundo. Entonces festejamos, ya sin temores a perder lo más anhelado, nuestro deseo y sueño colectivo más importante. Después saltamos, gritamos, y me volví a abrazar con el joven, pensando en lo felices que éramos y cómo el destino nos había regalado ese maravilloso momento, esa dicha que no todos podrían disfrutar en vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gruesas gotas de lluvia caían sobre mi ser. La mañana de junio se presentaba más fría y lluviosa que nunca. Maldecí por las pésimas condiciones climáticas, doblé por la esquina de Maipú y Corrientes y fue entonces cuando lo advertí en el sitio de siempre: los pies asomando de entre unas deshilachadas sábanas, el torso semidesnudo, más flaco y pálido que nunca y tratando de acomodarse en el charco de agua que lo rodeaba sobre el suelo de la entrada principal del banco. Abruptamente, frené mi marcha, decidí hacerme cargo y recomponer mi error (después de todo mi acción sería gratamente recompensada). Finalmente volví sobre mis pasos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hacía un año que Argentina había obtenido su tercer título del mundo, y yo había olvidado mi especial de colección para compartir con los compañeros de oficina.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115774203537549425?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115774203537549425/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115774203537549425' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115774203537549425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115774203537549425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/09/esperando-en-milagro.html' title='ESPERANDO EL MILAGRO'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115599809602207728</id><published>2006-08-19T07:24:00.000-07:00</published><updated>2007-05-26T06:28:16.785-07:00</updated><title type='text'>LA DICHA DE LOS INCOMUNICADOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El hombre alejó su cuerpo de la corriente de aire e intentó darle la espalda al viento. Acurrucándose contra un frío vitral, creyó hallar en su repentina acción el tibio cobijo que su alma en deuda no podía encontrar. El de traje gris, como lo había bautizado una de las tantas mañanas que aguardábamos junto al resto, semejaba ser el más serio y centrado de todos nosotros. Su traje gris oscuro, de un notable corte francés y de una tela finamente confeccionada, no era el único indicio por el cual yo sostenía mi hipótesis, sino más bien eran sus rasgos adustos, su barba bien cuidada, su mirada inquisidora, su elegancia hasta en la forma de caminar y su afición por fumar pipa lo que me hacía pensar que se trataba de un célebre abogado, un prestigioso economista o, a lo sumo, un reconocido psiquiatra. En un principio creí que llegaba allí cada madrugada, aguardando el ingreso al igual que el resto, solo por satisfacer su curiosidad, o tal vez por diversión, como un simple pasatiempo (aunque a decir verdad, poco me intrigaban las causas de su proceder). Pero al cabo de un tiempo supe que aquellas no eran las razones de nuestra coincidencia. A unos cuantos pasos del hombre de traje gris (quizá unas baldosas más que las de costumbre), sentada sobre unos libros que quién sabe había escrito o qué demonios tenían que ver con aquel rito que a menudo celebrábamos, estaba la inconfundible y siempre llamativa señora del chango. Su aspecto lo decía todo, y su mirada, nada. Bastaba con observarla apenas de reojo para poner en marcha la imaginación y adentrarse en la siempre excitante aventura de las conjeturas. ¿Sería una mujer tan desdichada como su apariencia lo sugería? ¿Qué hacía allí junto a nosotros? ¿Por qué curiosa razón tentaba a su destino al igual que el resto? ¿Llevaría más libros, o sólo chatarras en su chango?Supuse, infinitas veces, como las que acudí a nuestro venerado templo para saciar mis (y nuestras) ansias, que se trataba de una indigente. Supuse también, que mendigaba por las plazas y callejuelas de los suburbios más oscuros de Buenos Aires, sólo a fin de llegar a nuestro destino, el único punto de encuentro que nos reunía bajo el rocío de tantas madrugadas como aquella de abril que se presentaba más fría y desolada que nunca, y más intrigante y expectante que siempre. A su lado, como queriendo entender al chango y a la mujer, a sus libros y a su aspecto de linyera, o simplemente tratando de no pensar en su maldita suerte (que en definitiva era la de todos nosotros), mascaba violentamente su chicle y demostraba toda su violencia contenida en una sola mirada, el joven al cual di en llamar Rulo. Notaba en él una cierta inquietud que lo dominaba en cuerpo y mente, transformándolo en un ser irracional, capaz de cometer cualquier atrocidad en afán de obtener lo que deseara. Aunque él no lo advertía, o por lo menos así nos lo hacía parecer, el resto del grupo no se sentía a gusto con su permanencia. Quizá fuera por el simple hecho de haber sido el último en ingresar al exclusivo lugar que pocos habían logrado alcanzar, o tal vez fuera por el mero hecho de haberse ganado la plaza lícitamente, gozando de la misma fortuna que alguna vez cada uno de nosotros había sabido aprovechar. Yo atribuí el rechazo y la aprehensión que causaba en el grupo a la abrupta y prolongada ondulación de su pelo sucio, grasiento e irregular, motivo por el cual simplemente lo llamaba “el rulo”, cuya sola mención causaba en mí una profunda indignación y una indiferencia aun más grande que la que tenía (y teníamos) hacia los que se iban sumando a las adyacencias de nuestro sitio en común. Lo imaginé abusador, borracho, ladrón y usurero; pasando las noches recostado sobre un viejo y destartalado sillón en alguna sucia pensión de Once, y siendo atendido por alguna muchacha ignorante que le sirviera de mucama, madre y mujer a la vez, con el único objeto de satisfacerlo y consolarlo antes o después de cada excursión matinal que lo devolvía a las drogas y el hurto o, en el mejor de los casos, a su vida de plata dulce y excesos.Lo cierto es que tanto a él, como al hombre de traje gris, a la mujer del chango y a mi propio ser, nos sorprendía cada madrugada en el mismo sitio, calle y vereda, esperando por la apertura de esas compuertas que contenían nuestras inquietudes y miserias más profundas.Aquella mañana llegó a último momento, unos minutos antes de que abrieran los cerrojos, la dama del escote, con la cual completábamos el círculo de adeptos que esperaba todas las mañanas que algo, o alguien, cambiara nuestras vidas. La dama, elegante y esplendorosa, me atraía fatalmente, pero yo no podía -ni debía- intentar acercamiento alguno que fuera a romper el equilibrio del grupo (aun hoy no comprendo por qué absurda razón habíamos arribado, desde un primer momento, a un acuerdo implícito de no conversación o acercamiento alguno, creyendo tal vez que de aquel modo se cumpliría la estúpida y lúdica creencia que algún fanático había impuesto en nuestro ámbito sobre “la dicha de los incomunicados”) . Aun así creí haber llegado alguna vez a dirigirle la palabra, de tanto pensar e idear un acercamiento. Me recuerdo en innumerables ocasiones sentado o parado frente a ella, queriendo insinuar un primer artículo, verbo, sustantivo o siquiera adjetivo que me permitiese arrancar una frase, pero, como siempre, quedaba en el intento. Por otro lado, también intuí, con la lógica que merecían su belleza y su talante señorial, que estaría de novia, comprometida o casada, aunque jamás advirtiera en ninguno de sus delgados y bellos dedos, anillo o alianza alguna. Entonces volví a poner en práctica mi imaginación, y la vi entrando a una casa grande y ostentosa, repleta de muebles antiguos e invaluables obras de arte barroco y renacentista, con lienzos y cuadros de los más notables exponentes del surrealismo adornando las paredes empapeladas con los más caros tapices hechos en París; la vi sentada en un sillón de terciopelo londinense del siglo XIX, leyendo el Ulises de Joyce y enseñando la elegancia de su figura a su propia vanidad reflejada en el gran espejo persa que, junto a la araña que pendía sobre su cabeza, captaban la atención de cuanta persona ingresase a su tan envidiado salón de lectura. Entre toda esa pompa y lujo me la imaginaba, cuando el bocinazo de un ómnibus logró traerme de vuelta a mi sitio (nuestro sitio) y pude contemplar a unos pasos como la señora del escote lograba en mí, a pesar de su caprichosa indiferencia, una atracción acaso comparable a la que nuestros fines albergaban. Aquella fría mañana de abril pensaba e imaginaba más que de costumbre en el pasado o las vidas de esas personas, pensaba en sus penas, sus alegrías y su suerte. Pensé en los clientes del señor de traje gris y sentí envidia por el título y el status social que tendría; imaginé la vida austera y dura de la mujer del chango y una honda pena caló mi alma; sentí, a la vez, desprecio por el joven rulo y su vida desordenada que lo llevaba a tener ese aspecto tan desagradable; sentí también tristeza al saber que jamás podría vulnerar mi vergüenza y romper el muro que me separaba de la bella y adinerada mujer del escote. Pensé en todos ellos, menos en mí. Cuando mucho tiempo después supe que el hombre de traje gris era un oportunista que estafaba a la gente para poder acudir a nuestros encuentros, que la mujer del chango había sido dueña de dos lujosas casas heredadas por su padre, que el joven rulo era médico gerontólogo y gozaba de una excelente reputación, que la mujer del escote era una prostituta que habitaba una humilde pensión de Parque Patricios, y que yo era ni más ni menos que un reflejo de todos y cada uno de ellos, mis pensamientos ya no importaban. Menos aun importaban aquella mañana, al advertir que las pesadas y altísimas puertas de nuestro ansiado edén se abrían ante nosotros, dejando al descubierto el largo pasillo y la alfombra roja rodeada de mesas, colores, banquetas, monedas y máquinas que conducían al final de un azaroso camino y al principio de nuestra desdichada alegría o reiteradas frustraciones: la mesa de Black Jack.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115599809602207728?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115599809602207728/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115599809602207728' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115599809602207728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115599809602207728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/08/la-dicha-de-los-incomunicados.html' title='LA DICHA DE LOS INCOMUNICADOS'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115525609652767854</id><published>2006-08-10T17:09:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T17:28:16.536-07:00</updated><title type='text'>JUST A LIGHT</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/1600/vivo.2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3822/3500/320/vivo.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Is just a moment.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Is just a chord sailing a song.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Is just a light.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Is just what I need to be free.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115525609652767854?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115525609652767854/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115525609652767854' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115525609652767854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115525609652767854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/08/just-light.html' title='JUST A LIGHT'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115525030774268495</id><published>2006-08-10T15:50:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T15:51:47.743-07:00</updated><title type='text'>LOS SILENCIOS DEL DR. Q</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;a mi abuelo, por regalarme su sabiduría y ser un camino a seguir...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Está solo, pero se siente acompañado. Quizá por sus pensamientos. O tal vez por los platos, las sartenes, los vasos o las cucharas y tenedores que lo rodean. Está en su lugar, el sitio elegido para su tiempo de meditación: la misma cocina en donde compartió almuerzos, meriendas y cenas junto a su familia, cuando recién se animaba a conocer el mundo, y donde aprendió de sus padres (y sus hermanos mayores) a escuchar y respetar; a saber que cada hombre tiene su tiempo. Y que éste transcurre y no se detiene, como un viento que sopla, llevando en él recuerdos y vivencias, anécdotas y sueños, alegrías y decepciones, milagros y fatalidades. Ahora piensa, idealiza , reconstruye su vida cual si fueran piezas desordenadas de un viejo rompecabezas, aventurándose en la difícil travesía de entrelazar sueños y recuerdos que transpolan tiempos y espacios. Entonces fija la vista en los azulejos de su reflexiva cocina (sucios y deteriorados por la humedad y el paso del tiempo) y entonces los rostros se suceden unos a otros, y con ellos los lugares, los olores, las memorias y los objetos; los sentimientos causados, las dudas y las certezas. Se le nubla la vista, se pierde en su viaje y ya no quiere volver (por lo menos hasta dentro de un rato); las pupilas se dilatan y sus ojos azules ya no ven azulejos, sino la mano de mamá llevándolo a la escuela, o el reto de su padre por no hacer la tarea, o quizá su primer beso a una señorita bajo la tímida luz de la luna en aquel viejo zaguán de Pompeya; pero ahora es el noviazgo y luego el matrimonio, los hijos, los viajes, las peleas, el trabajo, las guerras, la política, el General, los militares, las rebeliones, los nietos, el lechero en la puerta de casa... y la computadora. Y si, ha sido (y es) un largo viaje, se dice a sí mismo, mientras Salomé, explotando sus persuasivos dotes de felina, intenta llegar al gorro de su amo trepándose por sus rodillas y acariciándolo con su suave cola. Pero él sigue en su mente, arraigado a sus pensamientos, hurgando en su pasado y arrastrándolo a su presente, usufructuando el libre albedrío que la imaginación le suele ofrecer. Y así se pregunta, se interroga, una y mil veces, pues la cuestión es saber por qué y para qué se ha llegado hasta aquí. Si es así que se ha dispuesto, si es que Alguien o Algo ha querido que llegue a vivir tanto, ¿qué análisis debe hacerse? ¿cómo se entiende esta situación? Ya no encuentra respuestas, quizá no las haya (menos en un par de sucios azulejos, o en una deteriorada cocina), pero entiende que de algo le sirve a los otros, y es por ellos que debe seguir. Seguir trabajando, aconsejando, ayudando, comprendiendo, guiando. Pero también sabe que hay un tiempo para él, y que se toma todos los días, de 12.00 a 14.00, para intentar descubrirse; donde no existen teléfonos ni responsabilidades, donde sólo lo acompañan cubiertos y platos, pensamientos y remembranzas, su gata y su incertidumbre, sus miedos y sus silencios, aquellos que lo ayudan a encontrarse consigo mismo, en un lugar que le pertenece, y que la vida misma, tras 92 años y seis meses vividos, ha hecho suyo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115525030774268495?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115525030774268495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115525030774268495' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115525030774268495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115525030774268495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/08/los-silencios-del-dr-q_115525030774268495.html' title='LOS SILENCIOS DEL DR. Q'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115462962242636655</id><published>2006-08-03T11:16:00.000-07:00</published><updated>2006-08-03T11:27:02.450-07:00</updated><title type='text'>THE OTHER SIDE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Acarició su parte mas íntima y ello, simplemente, la encendió. Como todas las noches: la misma hora, el mismo ambiente, la misma música y el mismo ritual. Presintió que algo más habría, que todo lo que ella le había enseñado, las horas que habían pasado juntos, las enseñanzas y las vivencias que habían compartido, el amor y el respeto que se profesaban, alcanzarían allí, en ese mismo tiempo y lugar, un destino común. Supo que no era una velada más, semejante a las que día tras día (¿serían cien, quince o mil?) acostumbraban pasar. El la adoraba y le profesaba su amor a cada minuto, en cada acto, en cada palabra o en cada caricia que le dirigía. Sin embargo, nada fácil era lograr un acercamiento (en un principio lo creyó imposible, aunque poco duró ese "loco" pensamiento) que le permitiese formalizar o consumar la unión tan deseada. Era su vida, su capricho y su necesidad: lo único por lo que durante algún tiempo trabajó a fin de consolarla y renovarla en su inagotable fuente de belleza y sabiduría. Ella (fría, sólida y distante), lo ignoraba. Pero esto él no lo veía (ahora, después de todo este tiempo, me pregunto si hubiese podido yo, el mismo iluso y el mismo androide lunático, desde éste, el otro lado, haber hecho algo por su salvación); es más, creía ver en esa indiferencia una invitación a la pasión desenfrenada, al amor esquizofrénico y obsesivo que tanto le atraían. Así comenzó su idilio y sus noches se extendieron a mañanas, y éstas en inacabables tardes, dando paso a nuevas y recurrentes noches; sentado sólo frente a ella, admirando su imagen y explorando sus intimidades; inmiscuyéndose en lo más profundo de sus entrañas; profanando sus más excéntricos y secretos tesoros; creando y entrelazando fantasías hasta por él mismo insospechadas.Extasiado, desencajado y con varios días sin conciliar el sueño, fue ingresando en un estado total de inexistencia, provocado por la loca ambición de conocer todo y cada rincón de su idolatrada. Así pasó varios meses (tal vez fueran años, lo mismo da), sin concebir otra idea que la de entregarse a su inalterable pasión. Hasta que al fin llegó esa noche...Con las últimas fuerzas que le quedaban, intentó sin fortuna aferrarse primero al pecho y luego a las piernas de su amada. Lo último que pudo observar, en un irreconocible y desafortunado acto de cordura, fue cómo lo que él creía el rostro de su platónico amor, no era más que el monitor de una moderna PC, y que éste se lo llevaba, (para nunca más regresar) a este otro mundo que alguna vez yo también, humano devenido en píxel, ignoré.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115462962242636655?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115462962242636655/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115462962242636655' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115462962242636655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115462962242636655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/08/other-side.html' title='THE OTHER SIDE'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32126655.post-115462641963715874</id><published>2006-08-03T10:13:00.000-07:00</published><updated>2006-08-03T10:33:39.650-07:00</updated><title type='text'>SER URBANO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span &gt;Cuesta entender (y mucho más aceptar) que hay una verdad distinta a la que la &lt;em&gt;realidad&lt;/em&gt; nos suele ofrecer. Quizás porque nunca fuimos más allá de lo que nos acontece, o tal vez porque nos tragamos el falso discurso: la falsa premisa de que todo lo que nos auspicia es verídico o, en cierto modo, real. La verdad supera a la ficción, y la ficción se revela ante nuestra verdad, construyendo ya no un puente a lo impensado o lo incomprensible, sino un pasaje a lo incomprendido de nuestra existencia; forjando métodos, normas y pautas que exageran nuestra verosimilitud, llevándonos a un estado y/o estadio de in-existencia propio de la inestabilidad que caracteriza nuestro tiempo y espacio. Ya no vale (ni sirve) pelear por tus ideales, porque ya no son tuyos. No hay tiempo ni espacio para apostar a tus sueños, sino lúgubres metas que esconden retazos de tesoros hundidos; alcances prohibidos que ocultan placer, dicha y espontaneidad. Ser o no ser ya no es la cuestión. Parecer, simular o emular lo banal delimita la pauta, prevaleciendo lo semejante a lo original, convalesciendo lo propio a lo parecido, la identidad a la vulgaridad. En &lt;em&gt;ratings&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;ringtones&lt;/em&gt; forjamos nuestro ideal, sucumbiendo a la era de lo tecnológico por sobre lo natural, y estrechando un lazo infinito hacia lo insensible y tridimensional. Pasión de multitudes, lírica de masas y ritual de lo mundano; matriz-de-in-sumo-producto derivada de discursos insatisfechos y consumismo decreciente; conformismo por excelencia y deidad de lo incomprensible; ficción de la realidad y realidad ficcionalizada; maqueta imperfecta de sueños frustrados y soles incandescentes que abrigan mentiras, codicias y envidias. Somos urbanos (y vanos seres) que sin comprenderlo (o no queriendo comprender), formamos parte de un mismo sistema, ideado y perpetrado por una constante inquietud, espejo de nuestras miserias y deseos más íntimos: la moda que elegimos parecer ante la posibilidad de ser, realmente, lo que debiéramos ser.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32126655-115462641963715874?l=difamadaversion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://difamadaversion.blogspot.com/feeds/115462641963715874/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32126655&amp;postID=115462641963715874' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115462641963715874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32126655/posts/default/115462641963715874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://difamadaversion.blogspot.com/2006/08/ser-urbano_03.html' title='SER URBANO'/><author><name>Iván Salomonoff</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12239191541180617583</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_uxhgmXwVmx4/SWS5-MgLBSI/AAAAAAAAAAs/synp_ydVWG8/S220/cuadroivi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
